
Pum pum, pum pum, pum pum. Silencio.
Solo puedo oír latidos dentro de mi cabeza, a mi izquierda humea un cigarro en un cenicero desbordante. Mis manos tiemblan sobre las letras, ya desgastadas por el tiempo, de una vieja máquina de escribir, un folio en blanco…
Pum pum, pum pum, pum pum.
Tantos años de obsesión, de buscar y crear la “gran historia”, de, incluso, creer que era la mía propia, mi vida; después de haberlo dejado todo, no puedo hallar el final.
Pum pum, pum pum, pum pum. Silencio.
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